miércoles, octubre 22, 2008

Puñaladas en mi (bis)

Foto (Alejandro Vega) http://www.flickr.com/photos/alevega/

Apenas estacioné el auto, no sé en qué parte fuera de la casa, me bajé, casi como si alguien me empujara desde dentro, no recuerdo si cerré la puerta o no, hice todo medio inconciente, abrí la puerta principal, tiré la cartera mientras corrí a la cocina, saqué el cuchillo que él ocupa para los asados, ese que no le gusta que ocupe para nada más, ese que ni siquiera puedo ocupar yo porque según él el filo se acostumbra a una misma mano y dura más. Siempre he tenido una especie de atracción escondida por los cuchillos: son tan bellos, tan poderosos. Una vez en mis manos, subí corriendo por las escaleras, hacia mi habitación, hacia nuestra habitación.
-Mientras miraba por la ventana de la oficina, a eso de las cuatro de la tarde, sentía que el viento me decía algo, son esas veces cuando miras el efecto que produce el viento en las cosas, los árboles, las hojas, la gente, cuando miras la vida y sientes que te dice algo, algo que a veces no entiendes, pero que sabes que existe.
- Abrí la puerta, ahí estaba nuestra cama tal cual la dejamos en la mañana antes de ir al trabajo, mi corazón latía tan fuerte que comencé a respirar más profundo por miedo a caer desvanecida.
-Cuando salí de la oficina, quise ir a dar una vuelta por algún parque que me encontrara en el camino, fue así como llegué a ese parque, sabía que existía, había pasado por ahí, pero nunca había entrado, tenía esculturas, bien cuidado, una especie de museo dentro, si no fuese por el río y los edificios que lo rodean, se me hubiese olvidado que estaba en Santiago. Caminé observando cada detalle, la gente, los árboles, el pasto. Me llamó la atención una pareja que jugaba, se perseguían, reían, se encontraban, se besaban y se volvían a perseguir.
Al ver su cara sentí que me ardía la nuca, siempre me sucede eso cuando tengo emociones muy fuertes, lo quedé mirando por un par de minutos, no sé si por asegurarme de que fuera él, o por ese placer morboso del masoquismo. Se veía tan contento, parecía un niño, ella también. Recordé las tantas veces que nos besamos, que jugamos casi, casi igual, las risas, el amor, la pasión, recordé las tantas veces que me dijo que me amaba y me miraba a los ojos…jamás pensé en la posibilidad del engaño, nunca!, siempre creí tener una relación estable, con amor, sin mentiras, teníamos sexo del bueno, éramos cómplices, siempre existió la confianza para todo y nuestros amigos nos miraban con admiración.
Ahí estaba él, ella y yo: un triángulo casi perfecto, sólo me quedé un par de segundos más mirando y ese tiempo bastó para darme cuenta que tenía una relación en la nada, en el aire, un invento, una mentira. Di media vuelta, me dirigí al auto con rumbo a nuestra casa, aún no recuerdo por dónde me fui.
- Después de tomar aire y recordar la cara de felicidad de él al estar con ella, después de recordar que él era el hombre que más amaba en el mundo, me lancé sobre la cama y comencé a enterrar el cuchillo en ella, la primera fue con dolor, el resto fue con furia…me gustó sentir la suavidad con la que el filo se hacía paso entre las telas. Mientras enterraba el cuchillo una y otra vez en la cama, lo estaba enterrando también en las tantas veces que hicimos el amor ahí, en las tantas veces que me dijo que me amaba, en nuestros juegos, en nuestra risa, en nuestro amor, en nuestras peleas, en los momentos vividos que pasaron por mi mente, en nuestra vida, en él y en mi. Lo enterraba con rabia, con dolor, con pasión, con odio, con toda mi fuerza; por una milésima de segundo pasó por mi mente una escena terrible y placentera al mismo tiempo: en vez de la cama, era él y luego yo, el rojo intenso de la sangre contrastando con el blanco de las sábanas y nuestros cuerpos en medio…qué bello. Cuando volví a mi realidad tuve que parar, me sentía agotada física y mentalmente. De rodillas en la cama observé mi crimen, ya no se podían distinguir bien los cortes. Ya no sentía odio, ni rabia y recién ahí pude llorar, lloré con toda la pena que pude, lloré de lástima, lloré sola en la casa, lloré por mi y por la vida de mierda que me creé y lloré porque esa iba a ser la última vez que lloraba por amor.

7 Comments:

At 3:00 p. m., Blogger Jim™ said...

Excelente relato, me gustó. Notable forma de enlazar la cordura y la locura, esta última con tanta y tan desbordante pasión.
Asusta tu relato, y es imposible evitar preguntarse cuanto de verdad, cuanto de fantasia y cuanto de, quizás, que otra cosa más haya en el...
Pero para estar seguro, se necesitan más datos.
Me encanto!

Abrazo!

 
At 7:12 p. m., Blogger Paz said...

TOTY!!!! Me gustó mucho...y me dio sustito...Los celos son capaces de hacer que se desate la más abismante pasión destructora.
Y esa sensación en la nuca, a mi me da pero en otras partes...algo así como un hormigueo...uf, qué fuerte.

 
At 3:34 p. m., Blogger Terror Clown said...

Buenisimo, me gusto mucho mucho, el hecho como relataste todo, el entorno, los sentimientos, lo que veias.

Bueno bueno.

Saludos.

Un Abrazo

 
At 5:11 p. m., Blogger Amly said...

Buen relato crudo, pero real....De que asusta asusta, esa "opcion" en una relacion, prefiero no conocer.. hahaha

 
At 9:06 p. m., Blogger Zittric said...

Excelente descripción...hasta se me aceleró el corazón...y luego se me llenaron de lágrima los ojos (pero hasta ahí)...casi lo pude ver en mi mente...excelente final "lloré porque esa iba a ser la última vez que lloraba por amor."...cuántas ya habrán pensado lo mismo...ja!


SALUDOS

 
At 3:59 p. m., Blogger Miguel Plaza said...

buuuuuu...fomeeeee

Obviamente es cosa de gusto, así que ahí mi comentario: Me pareció un poco predecible y muy cargado de especificaciones innecesarias que al leerse rápido parece como leer una lista del supermercado o un catálogo:
" el efecto que produce el viento en las cosas, los árboles, las hojas, la gente"

"cada detalle, la gente, los árboles, el pasto..."

"Lo enterraba con rabia, con dolor, con pasión, con odio..."

personamente prefiero las descripciones menos concretas y que el vértigo se produzca por lo que no se dice.
El final si me gustó, creo que es la parte menos descriptiva o que al menos las descripciones se refieren a un estado más íntimo e impresiso:

"De rodillas en la cama observé mi crimen, ya no se podían distinguir bien los cortes. Ya no sentía odio, ni rabia y recién ahí pude llorar..."
bonito verso

Un Abrazo, Miguel

 
At 10:37 p. m., Blogger Jim™ said...

Ahora sí.
Bien, comentaba que deberias tener una sitcom a lo "Seinfield" mezclado con "Cachitas en la ciudad" y algo de accion epica a la 24...

eso...

Todos aman a Toty...

Besos!

 

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