Invisibles
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Desde que tengo uso de razón, me recuerdo observando los ojos de los otros en mi. No sé si fue costumbre o simplemente me gusta exhibirme, yo, como mujer que siente, que sufre, que odia, que llora, que ama, que desea. Este lugar es una herramienta más para consumar mi exhibicionismo, un lugar en donde puedo dejar todo lo que soy y siento y así poder sentirme más liviana. Si quieres, toma esto que dejo y úsalo, quizás te pueda servir...es todo tuyo
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Me quedé parado en la esquina de San Antonio con la Alameda, esperando la ola de multitud, para cruzar la calle. En ese momento, una muchacha me tomó del brazo, al mismo tiempo que me preguntó si me ayudaba. Acepté agradecido. Avanzamos unos 50 metros, sorteando a las personas que venían en sentido contrario y mientras me llevaba a su propio paso, pensé: "que rápido camina la gente, cuando ve".
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Ya lo he dicho antes y lo vuelvo a decir: me encanta ser mujer, me gusta la feminidad de la que soy dueña, el poder del coqueteo, la independencia, la autonomía, y esa fuerza interior que nos lleva a acciones insospechadas, pero hay algo que detesto y que hace que me odie: las hormonas, esas que se adueñan de mis pensamientos, sentimientos, acciones y pasiones… simplemente me manejan y no hay forma en que las pueda controlar. Llevo años en esto de ser mujer y no encuentro forma de domarlas.
He dicho y hecho cosas impulsada por las pasiones hormonales que han herido a personas, que han traído consecuencias poco positivas o simplemente me han generado un caos con los que me rodean y al final de cuenta me termino arrepintiendo y, créanme, me cuesta dar disculpas o pedir perdón: me duele el orgullo.
No conozco científicamente lo que pasa con nuestro cuerpo con esto de las hormonas pero hay veces en que siento ira, una furia interna que no debiera ser normal o a veces estoy tan feliz que tomo decisiones erróneas de pura pasión.
Lo confieso: soy un títere de mis hormonas pero puedo asegurar que soy la persona que más me odia porque nadie siente el terremoto mental y el arrepentimiento consecutivo que en una persona orgullosa como yo, es nefasto, he ahí la razón del auto-odio… lo bueno es que esto me pasa sólo una ves al mes y me dura una semana.
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